No es una miel cualquiera
Sale de colmenas de montaña en Asturias, lejos de carreteras, cultivos e industria, entre bosques de castaños, robles y hayas.
No la procesamos ni la mezclamos, y dejamos que las abejas lleven su ritmo. Cada cosecha es corta, y cuando se termina hay que esperar un año entero.
La mayoría de las mieles del mercado se han procesado, calentado o mezclado, y por el camino han perdido buena parte de lo que las hacía interesantes. Por eso cada vez más gente busca miel tal y como sale de la colmena.
Miel Celta no es producción masiva: es apicultura tradicional, respeto por la naturaleza y un producto puro. Si quieres miel de verdad, apúntate antes de que salga la cosecha.

