Es nuestra cosecha de más altitud, y sale muy poca. Viene de los brezales de lo alto de Cuevas, en Felechosa (Aller). Es tan densa que parece casi gelatina, y acaba con el amargor largo del brezo de altura. No es una miel para empezar: es para quien ya sabe lo que busca.
- Aroma: Intenso, a tierra húmeda y madera.
- Sabor: Empieza dulce y densa, y acaba en un amargor que dura mucho en la boca.
- Textura: Muy densa y algo gelatinosa, como es la miel de brezo de verdad.
Pureza de alta montaña, sin alteraciones
Tocamos las colmenas lo mínimo, en plena cordillera Cantábrica. No calentamos la miel ni la filtramos a presión, así que llega al tarro tal como sale del panal, con su polen y su color.
Con qué tomarla
- Quesos fuertes: aguanta al lado de un Gamonéu o de un Cabrales sin desaparecer.
- Asados de caza: en una reducción da un fondo que cuesta conseguir de otra manera.
- Postres fríos: sobre un helado, su amargor hace de contrapunto.
Una sola flor, un solo paraje y un solo año. Cuando se termina la cosecha de los brezales de Cuevas, no hay más hasta la siguiente.









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