Hola, me llamo Alberto y soy el fundador de Miel Celta. Este proyecto es el resultado de un profundo cambio personal y profesional, nacido de la pasión por la naturaleza y el deseo de ofrecer un producto auténtico y saludable.

Mi historia comenzó hace dos años, cuando decidí dar un giro radical a mi vida. Tras años trabajando en el campo de la informática, una profesión que siempre me apasionó, sentí que mi verdadera conexión estaba en la naturaleza. Fue entonces cuando me sumergí en el mundo de la apicultura, un arte milenario que no solo produce miel de calidad, sino que también está estrechamente ligado al cuidado del medio ambiente y a la preservación de las abejas, unas criaturas esenciales para la vida en nuestro planeta.

El nombre “Miel Celta” no es casual. Está inspirado en mi fascinación por las tradiciones celtas, que siempre han tenido una relación tan cercana con la naturaleza y el entorno. Los celtas honraban los bosques, las montañas y todo lo que el mundo natural les ofrecía, y esas mismas influencias resuenan en mi marca. “Celta” también representa lo auténtico, lo puro, lo local, que son los valores fundamentales de Miel Celta.

Mis colmenas están ubicadas en parajes únicos de toda Asturias y parte de León. Entornos naturales y libres de edificios, fábricas y contaminación, lo que permite que mis abejas trabajen en un ambiente 100% natural. Rodeados de vegetación autóctona como castaños, robles y hayas, las abejas recolectan el néctar de las flores más puras, creando una miel que conserva todo el sabor y la esencia de la tierra.

En Miel Celta, me comprometo a seguir prácticas apícolas tradicionales y artesanas. Desde el manejo cuidadoso de mis colmenas hasta la recolección de la miel, todo el proceso se realiza con amor y dedicación. Me enorgullece no usar productos químicos ni procesos industrializados, porque creo que la miel debe ser tan pura como el entorno en el que se produce. Mi objetivo es que cada tarro de miel que llega a tu hogar sea una muestra del respeto por la naturaleza y de la autenticidad que me define.

El respeto por el medio ambiente, el apoyo a la miel casera de Asturias y la promoción de productos naturales y saludables son principios que guían todo lo que hago. Cada tarro de Miel Celta no solo es un reflejo de mi trabajo, sino también un compromiso con la sostenibilidad y la preservación del entorno en el que trabajos.

Aunque soy el principal impulsor de este proyecto, en Miel Celta también cuento con el apoyo de mi mujer, mis hijos y mis dos compañeros, Enrique y Jhon. Juntos compartimos una visión común: ofrecer a nuestros clientes la mejor miel, hecha con el mismo cuidado y dedicación con los que la naturaleza la produce.

Miel Celta no es solo una marca, es un proyecto con corazón. Un corazón que late al ritmo de la naturaleza, un corazón que se dedica a la apicultura como un arte y una forma de vida. Mi sueño es que, a través de mi miel, pueda inspirar a más personas a conectar con la naturaleza y a comprender la importancia de las abejas en nuestro ecosistema.

A largo plazo, mi sueño es que Miel Celta se convierta en un referente a nivel nacional de la mejor miel pura y natural, que maneje cientos de pedidos a diario, siempre manteniendo la calidad y el compromiso con lo local. Quiero que cada persona que pruebe mi miel experimente no solo su sabor, sino también el esfuerzo, el cariño y el respeto que pongo en cada frasco.

Desde pequeño, siempre me ha atraído la naturaleza, y ahora, a través de Miel Celta, puedo compartir con el mundo esa pasión por el medio ambiente y por el trabajo natural de las abejas. Mi miel es el reflejo de esa conexión, y estoy emocionado de poder compartirla con ustedes.